martes, 20 de diciembre de 2011
Empiezo a oír el silencio.
Entro en su cuarto. Todo está poco iluminado, pero distingo su cuerpo metido en la cama. Arrastrando mi mano por la cama, llego a palpar su frente, ardiendo, sudorosa. Mis ojos se acostumbraban a esa penumbra y ya podía ver su rostro, dormido, pero tenso. Distinguía las gotas de sudor que caían de su frente hasta la almohada. De repente, se da la vuelta, y después de esa viene otra. Se le oía gritar tímidamente. Al parecer esa gran dosis de calmantes que le han administrado no es suficiente como para calmar su dolor. Vuelve a darse la vuelta, esta vez su rostro me apuntaba a mí. Notaba las arrugas de la cara, y los ruidos sordos que emitía su cuerpo. Cómo se encogía teniendo la esperanza de que así terminaría aquella pesadilla. En un instante, todo se quedó en silencio, solo se oía su pronunciada y cansada respiración. Inesperadamente comienza a toser. Se despierta, y se levanta de golpe. La tos no le dejaba respirar. Me quedo paralizada, mirándole. Él ni siquiera se había percatado de que estaba allí, a su lado; él solamente estaba tosiendo. De repente aparta su mano de la boca; estaba llena de sangre. Repentinamente deja de toser. Su cuerpo se dejó caer sobre la cama bruscamente. Me acercó rápidamente, pronuncio su nombre. Levanto su cara, y la golpeo fuerte. La dejo caer sobre la almohada. Se dejó vencer por el cáncer. Palpo su frente, el sudor se había vuelto frío. Ya no le caían gotas. Solamente estaba mojado, muerto.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Perfectamente imperfecto.
Imagina que por un momento te falta uno de tus sentidos.
¿Cual sería el que menos te gustaría perder? ¿La vista? ¿El olfato?
Pues bien, el que más trauma me causaría que se me escapase sería el oído.
Sin oído, ¿ Cómo podría escuchar música? Sin duda es el peor para extraviar.
Se me escaparían todos los sonidos de mi alrededor, algo tan simple como el cantar de los pájaros, o simplemente los gritos de mi madre todas las mañanas. ¿Cómo me levantaría sin poder oír? Sin despertador al que escuchar, sin los típicos coches que pasan a media noche pitando por la calle. Sin las bellas melodías que me quedan por escuchar en toda mi vida. Sin escuchar los típicos piropos que te echan los chicos al pasar a su lado. Sin escuchar las explicaciones de los profesores.
Es increíble que cuando pierdes algo, es cuando empiezas a valorar todo lo que llevaba consigo.
Ahora imaginad, perder la vista. Estoy segura de que sería el segundo sentido más valioso que tengo. Aunque lo peor de todo es nacer ciego.
No saber de que color es el verde, ni siquiera el transparente. Sin poder saber que forma tiene un campo, o simplemente un reloj. Sin poder mirar por la ventana, y sin ver la lluvia caer desde lo más alto, para acabar en el suelo. Sin imaginarse si quiera de quien estás enamorado, acariciando su piel, pero sin saber de que color es. Mirando sus ojos pero sin poder verlos. Tocando su pelo, pero sin ver como lo azota el viento. Haciendole reír pero sin observar su sonrisa. Tener la sensación de que te está mirando, pero sin poder comprobarlo. Sin saber que color tiene los ojos, o imaginarse que color tiene el amor. Simplemente negro, todo negro.
jueves, 11 de agosto de 2011
Quererlo como nadie lo ha querido en el mundo.
Mi madre me dijo cuando era pequeña, que tenía talento, que iba a llegar muy lejos. A una persona cuando la dices eso, se suele emocionar, como yo.
Después creces, y te das cuenta de que cada vez lo llevas peor, y que los demás lo hacen igual que tú. La autoestima se cae un poco. Pero a medida que pasan los años, te das cuenta, de que ya no lo vales. Que no eres nada, y no sirves para lo único que creías valer. Pero entonces es cuando apareces tú, me sonries, apartas un mechón de pelo de mi cara, y te dice:
- No importa, para mí lo eres todo.
Al escuchar esto, ya sabes que puedes hacer otra cosa diferente, en la que nadie te va a superar nunca.
miércoles, 13 de julio de 2011
Lost without you.
Sé que a no todo el mundo le gusta ir a visitar tumbas. La verdad es que no es muy agradable. Pero no voy a negar que me disgusta ir, aunque no me apasiona.
Me gusta ir, sólo porque cuando me siento enfrente de tu tumba, siento que estás más cerca. Que cuando hablo con la nada, te oigo responder. Y que cuando abrazo desconsoladamente a la tumba, teniendo la tonta idea de que al que abrazo eres tú, siento que tus brazos me rodean.
Llámame loca, obsesiva y lo que quieras.Y sí lo admito, te echo de menos, demasiado diría yo. Que este mundo no es el mismo sin ti es un hecho, aunque lo sobrellevo. Pero es que cuando te ví muerto en el suelo, no lloré, y no fue por hacerme la fuerte. Es que a mí me contaron que solo muere al que no se le recuerda.
lunes, 27 de junio de 2011
Por el simple hecho de ser tú.
-¿Bailas?
Se paró el mundo; el pequeño pálpito que sentía de verle en la pista, fue aumentando cuando me miró, sonrió y se acercó.A cada paso que daba,los golpes de mi corazón aumentaban de intensidad. Noté cómo mi cara se sonrojaba y inconscientemente mis dientes se iban mostrando.
- No sé bailar.- Dije timida, y tras responderle, me arrepentí de lo que había dicho.
- ¿Te piensas que yo sé?
- Algo mejor que yo seguro. No es tan difícil.
Tras una risa espontánea, me cogió la mano, y me arrastró al centro del local. Se giró, cruzando sus ojos con los míos, sonrió y comenzó a hacer unos extraños movimientos. Incoscientemente reí, y tras ver cómo bailaba mi pareja de baile, entendí aquella risa tan extraña. Intenté imitar sus pasos de baile, sabiendo que mucha gente se reiría de ellos posteriormente, pero al saber que ella estaba a mi lado haciendo lo mismo me tranquilizaba. Sonreí.
Es curioso, me da igual lo que haga o cómo hiciera, yo la voy a seguir queriendo igual o incluso más.
Se paró el mundo; el pequeño pálpito que sentía de verle en la pista, fue aumentando cuando me miró, sonrió y se acercó.A cada paso que daba,los golpes de mi corazón aumentaban de intensidad. Noté cómo mi cara se sonrojaba y inconscientemente mis dientes se iban mostrando.
- No sé bailar.- Dije timida, y tras responderle, me arrepentí de lo que había dicho.
- ¿Te piensas que yo sé?
- Algo mejor que yo seguro. No es tan difícil.
Tras una risa espontánea, me cogió la mano, y me arrastró al centro del local. Se giró, cruzando sus ojos con los míos, sonrió y comenzó a hacer unos extraños movimientos. Incoscientemente reí, y tras ver cómo bailaba mi pareja de baile, entendí aquella risa tan extraña. Intenté imitar sus pasos de baile, sabiendo que mucha gente se reiría de ellos posteriormente, pero al saber que ella estaba a mi lado haciendo lo mismo me tranquilizaba. Sonreí.Es curioso, me da igual lo que haga o cómo hiciera, yo la voy a seguir queriendo igual o incluso más.
viernes, 3 de junio de 2011
Can you hear my heart beat fast?
- No todo puede ser perfecto ¿Sabías? No puedes pretender que el mundo gire entorno a tí, que te pienses que eres el único que siente, porque yo ahora mismo siento. Y siento que me muero por tí. Que aunque haya muchas cosas imperfectas, tú no eres una de ellas.
viernes, 20 de mayo de 2011
Todo acaba siendo costumbre.
Me siento en el sofá, como todos los días, pensando en lo mismo.Lo sé, hace tiempo que ocurrió pero todavía sigo recordándolo día a día.
Aunque creo que ella no se sigue acordando de mí, y tampoco la culpo, es normal, pero yo la recuerdo como si nunca se hubiese ido. Y siempre sigo recordando lo mismo, parezco masoca, torturandome como el primer día que ocurrió, llorando cada vez que me siento en este sofá. Como estúpida, sin pensar en nada más. A veces pienso que no lo he superado, pero yo creo que ha pasado demasiado tiempo como para no haberlo hecho. 25 años ni más ni menos. Los mejores años de mi vida les pasé con ella.
Pero... tú no sabes lo que es despedirla en un aeropuerto, sabiendo que no la volverás a ver. Que lo único que te queda es su número de teléfono en la agenda y la cara de estúpida viéndola pasar una línea invisible que no me permite acercarme más a ella, con las maletas en la mano y con cientos de surcos que han dejado sus lágrimas al pasar por sus mejillas. Con una sonrisa levanta la mano, sonríe y me regala las palabras más bonitas que una persona te puede regalar: un TE QUIERO.
Después de su ida a otro continente, ya estaba planeando ahorrar para un viaje a su nuevo destino, pero era demasiado caro, y me costaría más de dos años. Así que empecé desde el mismo día que se fue a acumular dinero en un bote. Al año recolecté la mitad del dinero, como planeé, dos años justos para tener suficiente. Solamente faltaba una semana a que me dieran mi salario mensual, y así poder realizar una visita sorpresa. Estaba ansiando a que pasaran esos 7 días. Ya tenía reservado el billete de avión y me faltaba concretar el hotel.
Una semana más tarde, cobré, y nada más agarrar el dinero corrí hacía el aereopuerto. Despegamos.
Estaba en el avión, me sudaban hasta las uñas, y creo que el acompañante que tenía al lado lo notó, a sí que entablamos una conversación. A mitad del trayecto, mi móvil comenzó a sonar. Era ella. Contesté con una sonrisa más amplia de lo que la ponía normalmente cuando hablabamos. Pero de repente, esa sonrisa se borró de mi cara.
Me llamó su novio, al que conoció en su universidad, llevaban saliendo año y medio, y lo por lo que ella me contaba era encantador. Bien, pues él fue el que me llamó.
Dijo que me llamaba él dado que ella no se atrevía a contarme lo que la ocurría. Me dijo que desde hacía 2 meses la habían detectado un gran tumor en el pulmón, dado que ella era una gran fumadora, y que al estar tan avanzado, la única solución era operar, de no ser así moriría en menos de 6 meses. Cada vez que iba avanzando con aquella historia que me contaba, menos me veía con capacidad para escucharla. Contó que ella no se quiso operar, porque los médicos la dijeron que la operación sería muy grave y que habría muy pocas posibilidades de que saliera con vida, pero que también lo hizo por otra razón, porque de alguna manera, sentía que me traicionaba a mí. Cuando me dijo esto, pensé que renunció a parte de su vida, por mí. El chico estaba llorando desde que empezó con aquella historia. Yo me quedé completamente en blanco, no me salían las lágrimas, no podía pensar. Pero si que sentía como mi vida iba careciendo de sentido alguno. Antes de que pudiera acabar el móvil ya se me había caido al suelo del avión.
Al aterrizar, lo primero que hice, fue ir al hospital, aún sabiendo que ella no estaría allí. Estuve dos días durmiendo afuera del hospital. Al 3º día vi como ella, ya sin pelo y sin energías, se dirgía a la puerta apoyandóse en su pareja. No podía levantarme, había una fuerza sobrenatural que lo impedía. De repente, no sé cómo, pude levantarme, y correr hacia ella. Parece ser que ya las lágrimas podían correr por mis ojos, puesto que lo veía todo un poco más difuminado. Su abrazo fue frío, se notaba que ya no tenía fuerzas para seguir adelante. Nos dimos nuestro tiempo, hasta que su novio nos dijo que iba a llegar tarde a la cita. Me ofrecí para entrar con ella a la pequeña sala.
El doctor la dijo que sería la última vez que le preguntaba. Yo no sabía a que pregunta se refería aunque me hacía una idea, aunque para asegurarme, les interrumpí.
Y había acertado. Era la última opción que tenía de sobrevivir, de tener la última oportunidad de vivir. Pues bien, ella la rechazó como siempre. Me quedé anonadada. A sí que volví a interrumpir, y la cojí del hombro, me dirigí al médico y le dije que sí, que ella estaba decidida, y que está muy orgullosa de vencer a su miedo. Ella se me quedó mirando, luego me sonrío y finalmente asintió. A sí que el médico la ingresó al momento. Y la fecha para operarla sería dos días más tarde, para hacerla los analisís antes de la opración. Esos dos días su novio y yo no nos despegamos de ella. La verdad es que ella no estaba muy nerviosa, se la veía feliz.Ya casi no podía ni vocalizar, era muy triste verla en esa camilla postrada como un vegetal, y sí, cada vez que ella se dormía su pareja y yo llorabamos, sabiendo que podría ser la última vez que la vieramos con vida.
Pasaron los dos días, y cuando su novio se fue a casa a arreglarse me quedé con ella. Me cojió de la mano y como pudo me habló. Me dijó que la única razón por la que se iba a operar era yo, que lo hacía porque yo lo quería, y que la he dado las fuerzas que perdió para salir adelante. La ví que las lágrimas que intentaba evitar que salieran, salieron. Yo que tampoco pude hacer nada por reprimirlas, la acompañé. La dije que la quería muchísimo, y ella me contesto que ella más. Sabía perfectamente que eso era verdad, así que no se lo discutí.
La pasaron al quirófano, y después de varias horas interminables, de tilas incontables, y de abrazos necesarios. La perdimos. Pareció ser que no la di las fuerzas necesarias. Su novio falleció de un ataque cardiaco, y yo soy la única que sobreviví a ese trance, aunque no creo que se le pueda llamar supervivencia, porque después de todo este tiempo, sigo aqui, sentada en el mismo sofá en el que me he estado sentando todos los días, a la misma hora, durante 25 años.
Aunque creo que ella no se sigue acordando de mí, y tampoco la culpo, es normal, pero yo la recuerdo como si nunca se hubiese ido. Y siempre sigo recordando lo mismo, parezco masoca, torturandome como el primer día que ocurrió, llorando cada vez que me siento en este sofá. Como estúpida, sin pensar en nada más. A veces pienso que no lo he superado, pero yo creo que ha pasado demasiado tiempo como para no haberlo hecho. 25 años ni más ni menos. Los mejores años de mi vida les pasé con ella.
Pero... tú no sabes lo que es despedirla en un aeropuerto, sabiendo que no la volverás a ver. Que lo único que te queda es su número de teléfono en la agenda y la cara de estúpida viéndola pasar una línea invisible que no me permite acercarme más a ella, con las maletas en la mano y con cientos de surcos que han dejado sus lágrimas al pasar por sus mejillas. Con una sonrisa levanta la mano, sonríe y me regala las palabras más bonitas que una persona te puede regalar: un TE QUIERO.Después de su ida a otro continente, ya estaba planeando ahorrar para un viaje a su nuevo destino, pero era demasiado caro, y me costaría más de dos años. Así que empecé desde el mismo día que se fue a acumular dinero en un bote. Al año recolecté la mitad del dinero, como planeé, dos años justos para tener suficiente. Solamente faltaba una semana a que me dieran mi salario mensual, y así poder realizar una visita sorpresa. Estaba ansiando a que pasaran esos 7 días. Ya tenía reservado el billete de avión y me faltaba concretar el hotel.
Una semana más tarde, cobré, y nada más agarrar el dinero corrí hacía el aereopuerto. Despegamos.
Estaba en el avión, me sudaban hasta las uñas, y creo que el acompañante que tenía al lado lo notó, a sí que entablamos una conversación. A mitad del trayecto, mi móvil comenzó a sonar. Era ella. Contesté con una sonrisa más amplia de lo que la ponía normalmente cuando hablabamos. Pero de repente, esa sonrisa se borró de mi cara.
Me llamó su novio, al que conoció en su universidad, llevaban saliendo año y medio, y lo por lo que ella me contaba era encantador. Bien, pues él fue el que me llamó.
Dijo que me llamaba él dado que ella no se atrevía a contarme lo que la ocurría. Me dijo que desde hacía 2 meses la habían detectado un gran tumor en el pulmón, dado que ella era una gran fumadora, y que al estar tan avanzado, la única solución era operar, de no ser así moriría en menos de 6 meses. Cada vez que iba avanzando con aquella historia que me contaba, menos me veía con capacidad para escucharla. Contó que ella no se quiso operar, porque los médicos la dijeron que la operación sería muy grave y que habría muy pocas posibilidades de que saliera con vida, pero que también lo hizo por otra razón, porque de alguna manera, sentía que me traicionaba a mí. Cuando me dijo esto, pensé que renunció a parte de su vida, por mí. El chico estaba llorando desde que empezó con aquella historia. Yo me quedé completamente en blanco, no me salían las lágrimas, no podía pensar. Pero si que sentía como mi vida iba careciendo de sentido alguno. Antes de que pudiera acabar el móvil ya se me había caido al suelo del avión.
Al aterrizar, lo primero que hice, fue ir al hospital, aún sabiendo que ella no estaría allí. Estuve dos días durmiendo afuera del hospital. Al 3º día vi como ella, ya sin pelo y sin energías, se dirgía a la puerta apoyandóse en su pareja. No podía levantarme, había una fuerza sobrenatural que lo impedía. De repente, no sé cómo, pude levantarme, y correr hacia ella. Parece ser que ya las lágrimas podían correr por mis ojos, puesto que lo veía todo un poco más difuminado. Su abrazo fue frío, se notaba que ya no tenía fuerzas para seguir adelante. Nos dimos nuestro tiempo, hasta que su novio nos dijo que iba a llegar tarde a la cita. Me ofrecí para entrar con ella a la pequeña sala.
El doctor la dijo que sería la última vez que le preguntaba. Yo no sabía a que pregunta se refería aunque me hacía una idea, aunque para asegurarme, les interrumpí.
Y había acertado. Era la última opción que tenía de sobrevivir, de tener la última oportunidad de vivir. Pues bien, ella la rechazó como siempre. Me quedé anonadada. A sí que volví a interrumpir, y la cojí del hombro, me dirigí al médico y le dije que sí, que ella estaba decidida, y que está muy orgullosa de vencer a su miedo. Ella se me quedó mirando, luego me sonrío y finalmente asintió. A sí que el médico la ingresó al momento. Y la fecha para operarla sería dos días más tarde, para hacerla los analisís antes de la opración. Esos dos días su novio y yo no nos despegamos de ella. La verdad es que ella no estaba muy nerviosa, se la veía feliz.Ya casi no podía ni vocalizar, era muy triste verla en esa camilla postrada como un vegetal, y sí, cada vez que ella se dormía su pareja y yo llorabamos, sabiendo que podría ser la última vez que la vieramos con vida.
Pasaron los dos días, y cuando su novio se fue a casa a arreglarse me quedé con ella. Me cojió de la mano y como pudo me habló. Me dijó que la única razón por la que se iba a operar era yo, que lo hacía porque yo lo quería, y que la he dado las fuerzas que perdió para salir adelante. La ví que las lágrimas que intentaba evitar que salieran, salieron. Yo que tampoco pude hacer nada por reprimirlas, la acompañé. La dije que la quería muchísimo, y ella me contesto que ella más. Sabía perfectamente que eso era verdad, así que no se lo discutí.
La pasaron al quirófano, y después de varias horas interminables, de tilas incontables, y de abrazos necesarios. La perdimos. Pareció ser que no la di las fuerzas necesarias. Su novio falleció de un ataque cardiaco, y yo soy la única que sobreviví a ese trance, aunque no creo que se le pueda llamar supervivencia, porque después de todo este tiempo, sigo aqui, sentada en el mismo sofá en el que me he estado sentando todos los días, a la misma hora, durante 25 años.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Nunca te olvidaré *-*
- ¡Rosa!
- Miguel, ¿Qué haces aquí?
- Hacía mucho que no nos veíamos.
- No es mi culpa, no sé si te acuerdas, pero fuiste tu quien me dejó.
- Pero...
- Me dejaste tirada, me utilizaste, ni siquiera me querías...
- ¡Si que te quería!
- No lo parecía
- Te quería como a nadie le he querido en la vida
- Menos mal...
- Y... lo sigo haciendo.
- ¿Cómo?
- No me he olvidado ni un segundo de tí.
- ¿Y vienes ahora a decirme esto?
- Sí...
- No me lo creo
- Voy a sincerarme contigo, que ya es hora - hace una pequeña pausa, me agarra una de mis manos, y la coloca entre las suyas. - No he conseguido olvidarme de tí. Me fui porque era lo mejor para los dos, tu no me mereces... Y si no me crees, no sé, sigo recordando perfectamente todo de tí. Que prefieres una bolsa de patatas a una caja de bombones.Que nunca te han gustado los osos de peluche como regalo, que simplemente preferías un simple abrazo. Que no eras demasiado cariñosa, porque te gustaba guardar ese cariño para cuando de verdad se necesitara. Que en la cama siempre tarareas una canción, y que en cambio en la ducha la cantas. Que te encanta poner la música a todo volumen y perder el control. Que cada vez que te espiaba mientras tocabas el piano, veía cómo cerrabas los ojos y lentamente movías la cabeza a la vez de que los suaves pelos de tus brazos desafiaban la gravedad. Que siempre sé que has querido dar clases de baile, aún sabiendo que cada nota te recorría el cuerpo mientras que éste respondía con un movimiento admirable. Que tu eres de esas que prefieres las películas tristes en vez de las de amor, y sé que dormir te parece una perdida de tiempo a pesar de que cuándo empieces no pares, a la misma vez de que mi vista, se clavara en tí. Que no sabes apreciar todo lo que escondes en esos preciosos ojos. Que prefieres ocultar tu rostro pensando que si le muestras todos se reirían de tí, cuando te mirarían y les paralizarías, como hicistes conmigo. Que eres tan especial que prefieres pasear en un día de lluvia, dejando aparcados los de sol. Que te encantaba subir conmigo en la moto, porque a parte de tenerme cerca, podías sentir cómo el aire acariciaba tu cara suavemente. Que siempre te sientes joven a pesar de serlo, y que te gusta vivir la vida cómo si se acabase el mundo al día siguiente. Que eres dos extremos muy fijos, porque apuesto que si se te acerca un señor el color de tus mejillas enrojecería, pero que te puedes subir perfectamente encima de un escenario y volverte loca. Que sé que te gusta cojer la taza del desayuno rodeándola con tus suaves manos, aunque tenga una asa incorporada.... Sé que te sigo queriendo, y que nunca, pero nunca, me podré olvidar de tí bajo ninguna circustancia.
- Miguel, ¿Qué haces aquí?
- Hacía mucho que no nos veíamos.
- No es mi culpa, no sé si te acuerdas, pero fuiste tu quien me dejó.
- Pero...
- Me dejaste tirada, me utilizaste, ni siquiera me querías...
- ¡Si que te quería!
- No lo parecía
- Te quería como a nadie le he querido en la vida
- Menos mal...
- Y... lo sigo haciendo.
- ¿Cómo?
- No me he olvidado ni un segundo de tí.
- ¿Y vienes ahora a decirme esto?
- Sí...
- No me lo creo
- Voy a sincerarme contigo, que ya es hora - hace una pequeña pausa, me agarra una de mis manos, y la coloca entre las suyas. - No he conseguido olvidarme de tí. Me fui porque era lo mejor para los dos, tu no me mereces... Y si no me crees, no sé, sigo recordando perfectamente todo de tí. Que prefieres una bolsa de patatas a una caja de bombones.Que nunca te han gustado los osos de peluche como regalo, que simplemente preferías un simple abrazo. Que no eras demasiado cariñosa, porque te gustaba guardar ese cariño para cuando de verdad se necesitara. Que en la cama siempre tarareas una canción, y que en cambio en la ducha la cantas. Que te encanta poner la música a todo volumen y perder el control. Que cada vez que te espiaba mientras tocabas el piano, veía cómo cerrabas los ojos y lentamente movías la cabeza a la vez de que los suaves pelos de tus brazos desafiaban la gravedad. Que siempre sé que has querido dar clases de baile, aún sabiendo que cada nota te recorría el cuerpo mientras que éste respondía con un movimiento admirable. Que tu eres de esas que prefieres las películas tristes en vez de las de amor, y sé que dormir te parece una perdida de tiempo a pesar de que cuándo empieces no pares, a la misma vez de que mi vista, se clavara en tí. Que no sabes apreciar todo lo que escondes en esos preciosos ojos. Que prefieres ocultar tu rostro pensando que si le muestras todos se reirían de tí, cuando te mirarían y les paralizarías, como hicistes conmigo. Que eres tan especial que prefieres pasear en un día de lluvia, dejando aparcados los de sol. Que te encantaba subir conmigo en la moto, porque a parte de tenerme cerca, podías sentir cómo el aire acariciaba tu cara suavemente. Que siempre te sientes joven a pesar de serlo, y que te gusta vivir la vida cómo si se acabase el mundo al día siguiente. Que eres dos extremos muy fijos, porque apuesto que si se te acerca un señor el color de tus mejillas enrojecería, pero que te puedes subir perfectamente encima de un escenario y volverte loca. Que sé que te gusta cojer la taza del desayuno rodeándola con tus suaves manos, aunque tenga una asa incorporada.... Sé que te sigo queriendo, y que nunca, pero nunca, me podré olvidar de tí bajo ninguna circustancia.
miércoles, 27 de abril de 2011
Sin título.
-¿Qué ha pasado? ¿Por qué me has llamado con tanta urgencia?He tenido que irme del trabajo sin dar ninguna explicación.
Ella estaba sentada en el sofá, con un vaso de tila en las manos. En sus manos se notaban un pequeño temblor. Al acercarse más a ella, pudo distinguir sus ojos hinchados y los miles de trayectorias que sus lágrimas han trazado por su cara.
-Pero, ¿Qué te pasa?, ¿Estás bien?,¿Qué ha ocurrido?
La mira alterado, con el corazón a mil por hora, espera impaciente una respuesta; respuesta que no recibe.
-¿Me quieres decir que está pasando?
La muchacha cada vez está más nerviosa debido a la insistencia de aquel chico, notaba como las gotas del vaso salían impacientes del vaso.Su nerviosismo iba a más, y las lágrimas duplicaron su velocidad.
El chico la cogió de la mano, dejando caer la tila que sostenía, sacudió su brazo, y la volvió a cuestionar la misma pregunta. De la angustia, se notaba que incluso él empezó a temblar, y tras esperar varios segundos en silencio, la chica vio caer una lágrima por su rostro. Sin saber todavía lo que su novia le quería decir, se abrazaron y lloraron los dos desconsoladamente, y eso que él no tenía ni idea, de que le esperaba lo peor.
Después de que el chico miró a la chica, no le hicieron falta hacer más preguntas. La chica había parado de llorar ya, y su tembleque iba disminuyendo progresivamente.
De repente la cabeza de la mujer se posó bruscamente en el hombro del chico. Después su cuerpo cayó inmóvil sobre las piernas del muchacho. Entonces cuando la mano de la chica quedó muerta, dejó caer las pastillas que sujetaba. Las pastillas que la quitaron la vida...
Ella estaba sentada en el sofá, con un vaso de tila en las manos. En sus manos se notaban un pequeño temblor. Al acercarse más a ella, pudo distinguir sus ojos hinchados y los miles de trayectorias que sus lágrimas han trazado por su cara.
-Pero, ¿Qué te pasa?, ¿Estás bien?,¿Qué ha ocurrido?
La mira alterado, con el corazón a mil por hora, espera impaciente una respuesta; respuesta que no recibe.
-¿Me quieres decir que está pasando?
La muchacha cada vez está más nerviosa debido a la insistencia de aquel chico, notaba como las gotas del vaso salían impacientes del vaso.Su nerviosismo iba a más, y las lágrimas duplicaron su velocidad.
El chico la cogió de la mano, dejando caer la tila que sostenía, sacudió su brazo, y la volvió a cuestionar la misma pregunta. De la angustia, se notaba que incluso él empezó a temblar, y tras esperar varios segundos en silencio, la chica vio caer una lágrima por su rostro. Sin saber todavía lo que su novia le quería decir, se abrazaron y lloraron los dos desconsoladamente, y eso que él no tenía ni idea, de que le esperaba lo peor.
Después de que el chico miró a la chica, no le hicieron falta hacer más preguntas. La chica había parado de llorar ya, y su tembleque iba disminuyendo progresivamente.
De repente la cabeza de la mujer se posó bruscamente en el hombro del chico. Después su cuerpo cayó inmóvil sobre las piernas del muchacho. Entonces cuando la mano de la chica quedó muerta, dejó caer las pastillas que sujetaba. Las pastillas que la quitaron la vida...
viernes, 15 de abril de 2011
RABIA
Es ese estado en el que sientes la mayor impotencia posible. Que estás apunto de hacer un acto del que te vas a arrepentir, pero que una fuerza misteriosa te lo impide.
Sinceramente, yo no sé de dónde saco esa fuerza. Mi caracter es bastante fuerte, y me parece casi imposible controlarme, pero a lo largo de los años he aprendido de los errores que me ha causado este sentimiento. Ahora cada vez que la rabia me corroe, le suelo dar un golpe a algo con todas las fuerzas con las que me gustaría darselo a alguien. Siempre que este sentimiento aflora en mí se me caen las lágrimas por la propia sensación. Pero bueno, creo que este sentimiento no se va a acabar por el simple hecho de que yo quiera, a sí que habrá que sacar más fuerzas de donde no quedan hasta poder controlar lo incrontrolable, hasta que cuando me ocurra esto, no se me ruboricen las mejillas. Simplemente, seguir adelante.
Sinceramente, yo no sé de dónde saco esa fuerza. Mi caracter es bastante fuerte, y me parece casi imposible controlarme, pero a lo largo de los años he aprendido de los errores que me ha causado este sentimiento. Ahora cada vez que la rabia me corroe, le suelo dar un golpe a algo con todas las fuerzas con las que me gustaría darselo a alguien. Siempre que este sentimiento aflora en mí se me caen las lágrimas por la propia sensación. Pero bueno, creo que este sentimiento no se va a acabar por el simple hecho de que yo quiera, a sí que habrá que sacar más fuerzas de donde no quedan hasta poder controlar lo incrontrolable, hasta que cuando me ocurra esto, no se me ruboricen las mejillas. Simplemente, seguir adelante.
viernes, 25 de marzo de 2011
Dejalo fluir, si no, lo hará solo.
La profesora me mira a mí, pronuncia mi nombre y me manda salir a la pizarra. Me pongo en el centro de aquella tortura, la miro y me sonrie. Toda la clase me mira, en silencio, esperando una palabra. Antes de que la profesora pronuncie la primera , salgo de la clase corriendo. No pude soportar esa presión, soy debil. Alcanzo la puerta de la salida la abro y me libero de aquella masacre. Lo admito, hoy no fue mi mejor día. Llegué a un parque y me sente bajo un árbol. Me pareció ridicula esa aptitud que tuve, había salido mil veces a la pizarra, y ninguna vez me había pasado eso.Tenía la sensación de que la profesora pretendía que contara mi vida a toda la clase. No me gusta mostrar mi vida a la demás gente, vivo mejor siendo una persona sola, sin amistades, con la música.
Me levanté mareada, y me dirijí a un lugar muy especial para mí, donde iba con mi padre a pescar. Un amigo mío salió detrás de mí, le oí gritar y pisar el suelo por el que yo había pasado.Era mi mejor amigo, y sabía por lo que estaba pasando, tenía miedo de que hiciera alguna locura. Y pienso que me conoce demasiado bien, porque es lo que pretendía hacer. Me acerqué a la masa de agua, y dando un paso acía el frente caí, sin ninguna intención de salir. Notaba como me iba hundiendo lentamente, hasta tocar el fondo de aquel lago. Lo último que ví es la impotencia de mi amigo viéndome morir...
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| Y tocar el fondo |
martes, 15 de marzo de 2011
Que aún así, te sigo queriendo
Sabes que eres la única persona en la que pienso dia a dia, minuto a minuto, segundo a segundo. Lo sabes, te lo repito una y otra vez, pero lo único que haces es reirte como si te lo dijera en bromas, y ami no me queda otro remedio que sonreir como una estúpida. Lo peor de todo es que después de decirtelo no te lo crees, ni siquiera piensas lo que te digo ni como lo hago. Eso es lo que más me jode¿sabes?. Recuerdo una vez que me declaré delante tuyo, y tú te reiste en mi puta cara. Yo no hice otra cosa que largarme de allí, y desde lejos te seguía oyendo. Si es que cuando me ves por la calle es como si no me conocieras, cuando te veo en los bares pasas de mi culo, pero yo como gilipollas voy detrás de ti como un perrito faldero, y ati no te queda otro remedio que hacerme caso. Cada vez que veo tu nombre en el chat te saludo, y cuando me despido te digo adios te quiero, y tu me respondes venga vete ya pesada. Eso no sé como tomarmelo, prefiero tomarmelo a bien, asi viviré feliz...
miércoles, 9 de marzo de 2011
Que a mí también se me caen las lágrimas sin saber por qué.
Porque aunque todo el mundo diga que hay una razón para todo, también dicen que no todo el mundo tiene razón.
jueves, 17 de febrero de 2011
Compromiso
Sentada a tu lado, dandote la mano y sonriendo. Te beso, te quiero, te amo. Tú ya lo sabes todo, todo y más. Pero, cuando tú me dijiste eso, me quedé totalmente en blanco. Sí, lo admito es bonito y me gustó, pero no creo que sea correcto, pienso que es demasiado exagerado, no necesitamos llegar a esos extremos.
Todavía seguía manteniendo la respiración de esa noticia tan impactante, con tu mirada clavandome en los ojos y una sonrisa de oreja a oreja deslumbrandome.
Te estaba viendo que a cada segundo que pasaba te ibas poniendo más nervioso, y tu sonrisa se iba borrando lentamente. Al ver este cambio brutal en tu expresión me apresuré a responderte.
- Es demasiado pronto, y no estoy preparada.
- ¿No me quieres?
- Claro que te quiero, pero es que... Bueno al menos dejame pensarlo.
- Si dudas es que no quieres casarte conmigo, no hace falta que aceptes por obligación ni por pena.
- No lo hago por eso, es que no le veo sentido a todo esto...
- ¿A qué?
- A las bodas, es un simple papel firmado. Lo firman porque piensan que así se van a querer más, o van a durar para siempre, pero será igual que antes, o incluso peor.
- No me quieres...
- Si que lo hago, y con todo mi alma. Mira, si de verdad te hace tanta ilusión nos casamos.
- Dejalo, ¿sabes? no debería haber preguntado nada. Todo esto es ridículo. Pensaba que me querias...
Se levantó y se fue, sin dejarme responderle a la última frase.
Me quedé sentada, y sola en aquel lugar. Ya habían pasado como 3 horas de lo sucedído, y a mi alrededor había formado un gran charco de dolor. De repente escuché como alguien se acercaba. Me rodeó con su brazo, y noté su mano en mi espalda, pensé que era él, que había vuelto, era algo fría y noté una punzada.
Me giré para observarla mejor, y al reconocer esa forma me alarmé. No era su mano, era una navaja, pero ya era demasiado tarde para gritar, cuando la miré noté su filo atravesándome. Aquel charco de lágrimas se hacía pequeño, comparandole con la sangre que derramaba mi cuerpo...
Todavía seguía manteniendo la respiración de esa noticia tan impactante, con tu mirada clavandome en los ojos y una sonrisa de oreja a oreja deslumbrandome.
Te estaba viendo que a cada segundo que pasaba te ibas poniendo más nervioso, y tu sonrisa se iba borrando lentamente. Al ver este cambio brutal en tu expresión me apresuré a responderte.
- Es demasiado pronto, y no estoy preparada.
- ¿No me quieres?
- Claro que te quiero, pero es que... Bueno al menos dejame pensarlo.
- Si dudas es que no quieres casarte conmigo, no hace falta que aceptes por obligación ni por pena.
- No lo hago por eso, es que no le veo sentido a todo esto...
- ¿A qué?
- A las bodas, es un simple papel firmado. Lo firman porque piensan que así se van a querer más, o van a durar para siempre, pero será igual que antes, o incluso peor.
- No me quieres...
- Si que lo hago, y con todo mi alma. Mira, si de verdad te hace tanta ilusión nos casamos.
- Dejalo, ¿sabes? no debería haber preguntado nada. Todo esto es ridículo. Pensaba que me querias...
Se levantó y se fue, sin dejarme responderle a la última frase.
Me quedé sentada, y sola en aquel lugar. Ya habían pasado como 3 horas de lo sucedído, y a mi alrededor había formado un gran charco de dolor. De repente escuché como alguien se acercaba. Me rodeó con su brazo, y noté su mano en mi espalda, pensé que era él, que había vuelto, era algo fría y noté una punzada.
Me giré para observarla mejor, y al reconocer esa forma me alarmé. No era su mano, era una navaja, pero ya era demasiado tarde para gritar, cuando la miré noté su filo atravesándome. Aquel charco de lágrimas se hacía pequeño, comparandole con la sangre que derramaba mi cuerpo...
jueves, 3 de febrero de 2011
El amor no necesita tener sentido...porque en realidad no le tiene
Sí, lo admito, le quiero bastante, pero no lo suficiente como él espera. Él me recuerda todos los días lo mucho que me quiere, y yo lo único que hago es contestarle y yo, y yo. Pero es que, llega al punto que puede llegar a agobiarte, a pensar, mejor le dejo y nos dejamos de historias, estaré mejor sin él. Pero cuando me acerco a él para decírselo, me mira con esos ojos azules profundos y con esa deslumbrante sonrisa, que se me sale el valor que cojí unos segundos antes,y lo único que puedo hacer es besarle, besarle con toda mi alma. Es extraño sentir esto, y es que empecé sin quererle, y ahora cada vez le amo más.
viernes, 28 de enero de 2011
¿ Amistades ?
Verle sentado en su pupitre, con su forma de apoyar las piernas en los costados, con su actitud... Verle como coje el boli y lo da vueltas, cómo mientras que el profesor explica, él dibuja, cómo cuando me mira y le miro, sonríe...
Puede que sea una tonteria, pero me da igual, él es el chico perfecto, y yo la chica que le corresponde, no con las que está siempre él. Siempre estan mentidas en lios junto con los amigos que se hechaba, y él no se da cuenta, de que algún día tendra un problema serio.
Nunca me suelo acercar a él, me da demasiada verguenza hablarle, pero todos los días se acerca él amí y me hace sonreir. Me encanta cuando me hace reir y el rie conmigo, me encanta cuando pronuncia mi nombre, me encanta cuando me acaricia el hombro... Me encantan tantas cosas de él que así no terminaria nunca. Es el chico más perfecto que hayas podido conocer nunca... Solamente el verle respirar me parecía algo especial.
El 12 de Febrero, esa fecha no se me olvidara en mi vida. Te acercaste amí y me dijiste que estabas enamorado de mí desde el primer día que me viste, y yo reconocí que también lo estaba yo de ti. Ese mismo día comenzamos a salir...
El 21 de septiembre de 2010 ,hacía un año del día en que me enamoré de tí una y otra vez. El 21 de Septiembre de 2011 ya no estabas.Te dije que como siguieras con esas amistades tendrías un problema, te dije que no les hicieras caso, que les olvidaras, pero a la que ignoraste fue a mí. Por esa razón es por la que ya no estás a mi lado, por esa razón fue la que estuve años llorando desconsoladamente, por la que todavía sigo llorando. Porque todo lo que tenía, desapareció en un segundo, porque lo perdí todo, y ahora no le veo sentido a la vida, pero no pienso matarme, eso es lo que harian los debiles, y yo no me considero una de ellos.
Las ultimas palabras que te escuche decir fueron te amo, te supliqué que estuvieras conmigo esa noche, que no fueras con ellos, que es peligroso.
De solo pensar lo que te hicieron, les mataría uno a uno, lentamente, como te hicieron atí, y te aseguro que me dolió más amí, sé que es díficil de creer, pero es cierto, no sabes cuanto lo sufro día a día.
Puede que sea una tonteria, pero me da igual, él es el chico perfecto, y yo la chica que le corresponde, no con las que está siempre él. Siempre estan mentidas en lios junto con los amigos que se hechaba, y él no se da cuenta, de que algún día tendra un problema serio.
Nunca me suelo acercar a él, me da demasiada verguenza hablarle, pero todos los días se acerca él amí y me hace sonreir. Me encanta cuando me hace reir y el rie conmigo, me encanta cuando pronuncia mi nombre, me encanta cuando me acaricia el hombro... Me encantan tantas cosas de él que así no terminaria nunca. Es el chico más perfecto que hayas podido conocer nunca... Solamente el verle respirar me parecía algo especial.
El 12 de Febrero, esa fecha no se me olvidara en mi vida. Te acercaste amí y me dijiste que estabas enamorado de mí desde el primer día que me viste, y yo reconocí que también lo estaba yo de ti. Ese mismo día comenzamos a salir...
El 21 de septiembre de 2010 ,hacía un año del día en que me enamoré de tí una y otra vez. El 21 de Septiembre de 2011 ya no estabas.Te dije que como siguieras con esas amistades tendrías un problema, te dije que no les hicieras caso, que les olvidaras, pero a la que ignoraste fue a mí. Por esa razón es por la que ya no estás a mi lado, por esa razón fue la que estuve años llorando desconsoladamente, por la que todavía sigo llorando. Porque todo lo que tenía, desapareció en un segundo, porque lo perdí todo, y ahora no le veo sentido a la vida, pero no pienso matarme, eso es lo que harian los debiles, y yo no me considero una de ellos.
Las ultimas palabras que te escuche decir fueron te amo, te supliqué que estuvieras conmigo esa noche, que no fueras con ellos, que es peligroso.
De solo pensar lo que te hicieron, les mataría uno a uno, lentamente, como te hicieron atí, y te aseguro que me dolió más amí, sé que es díficil de creer, pero es cierto, no sabes cuanto lo sufro día a día.
sábado, 22 de enero de 2011
Diario de una maltratada
Me despierto para volver a la rutina de siempre. Sino fuera por él lo dejaria todo en este mundo, pero ese es el motivo por el que sigo aqui.
Le veo tumbado al lado mio, sonriendo embobada ,siempre pierdo demasiado tiempo mirandole y pensando cuanto le quiero. Intento levantarme sin hacer ruido para no quitarle su sueño placentero.
Llego a casa tras limpiar todos los pisos en los que trabajo, y agotada hago la comida mientras que él está tumbado viendo la televisión. La hago lo mejor que puedo, pero en el estado de mi mano, no puedo hacer mucho.
Le llamo y él con el pijama todavía puesto viene y se sienta en la mesa, mientras yo le sirvo en el plato la comida. La primera palabra que me dirigió fue cuando probó la comida. La escupió y me gritó, me dijo que no sabe porque soy tan mala en hacer todo, que no hago nada bien. Yo me quedo en silencio mientras él va alzando la voz cada vez más. Se levanta de la mesa y tira el plato al suelo,después se acerca amí. Yo me protego con los brazos de esos golpes tan intensos que me da por todo el cuerpo. Me tira al suelo y cambia sus puños por las piernas, mientras yo lloro. Después de propinarme una paliza brutal me deja tirada en el suelo, con un charco de sangre rodeandome, se va al bar , y yo me trato de levantar como puedo. Me siento en la silla aún temblando. Cuando le conocí él era el hombre perfecto, pero ha cambiado, un día llegó a casa con unos amigos, y para hacerse el gracioso me empujó varias veces. Al parecer eso se convirtió en rutina, pero cada vez iba ascendiendo la fuerza, la última vez me rompió la mano, y nosé hasta donde llegará esto. Ahora estoy perdida y no sé lo que hacer. Cuando volvió se acercó amí, y yo temblando doy un paso para atrás. Él me dice que lo siente mucho, que no volverá a ocurrir y me abraza, yo como una estúpida le perdono. Ya no le tenía la misma confianza de antes, cada vez que se acercaba amí me entraban escalofrios. Ahora las heridas se están sanando y cicatrizando.
Pasaron 3 meses desde la paliza, y aunque no le tenía la misma confianza, ya no temblaba cada vez que se acercaba.
Ese día le tenía libre, quedamos para ir al parque después de que él saliera del bar. Le esperé. Cuando llegó vino de mal humor, y ya me empezó a chillar. Y es que había perdido su equipo de fútbol. Esta vez yo no me quede callada, y cuando fui a protestar me dio una torta en la cara. De la fuerza de ese impacto me caí para atrás. Aprovechando que estaba en suelo él se levantó y me propino varias patadas, una de ellas me dio en la cabeza y me dejó inconsciente. Se puso nervioso, y me envolvió con el mantel. Me cargó en el maletero del coche, pensando que había ya no tenía pulso, que me había quitado la vida, y lo más importante, que él pagaría por lo que hizo.
Cuando se alejó del parque varios kilómetros, se acercó al puente en el que comenzamos a salir, y con tal sangre fría me tiró al río donde nos besamos por primera vez. Todavía respirando, yo iba tragando agua, iba quedandome sin oxígeno y arrogándome lentamente.
Le veo tumbado al lado mio, sonriendo embobada ,siempre pierdo demasiado tiempo mirandole y pensando cuanto le quiero. Intento levantarme sin hacer ruido para no quitarle su sueño placentero.
Llego a casa tras limpiar todos los pisos en los que trabajo, y agotada hago la comida mientras que él está tumbado viendo la televisión. La hago lo mejor que puedo, pero en el estado de mi mano, no puedo hacer mucho.
Le llamo y él con el pijama todavía puesto viene y se sienta en la mesa, mientras yo le sirvo en el plato la comida. La primera palabra que me dirigió fue cuando probó la comida. La escupió y me gritó, me dijo que no sabe porque soy tan mala en hacer todo, que no hago nada bien. Yo me quedo en silencio mientras él va alzando la voz cada vez más. Se levanta de la mesa y tira el plato al suelo,después se acerca amí. Yo me protego con los brazos de esos golpes tan intensos que me da por todo el cuerpo. Me tira al suelo y cambia sus puños por las piernas, mientras yo lloro. Después de propinarme una paliza brutal me deja tirada en el suelo, con un charco de sangre rodeandome, se va al bar , y yo me trato de levantar como puedo. Me siento en la silla aún temblando. Cuando le conocí él era el hombre perfecto, pero ha cambiado, un día llegó a casa con unos amigos, y para hacerse el gracioso me empujó varias veces. Al parecer eso se convirtió en rutina, pero cada vez iba ascendiendo la fuerza, la última vez me rompió la mano, y nosé hasta donde llegará esto. Ahora estoy perdida y no sé lo que hacer. Cuando volvió se acercó amí, y yo temblando doy un paso para atrás. Él me dice que lo siente mucho, que no volverá a ocurrir y me abraza, yo como una estúpida le perdono. Ya no le tenía la misma confianza de antes, cada vez que se acercaba amí me entraban escalofrios. Ahora las heridas se están sanando y cicatrizando.
Pasaron 3 meses desde la paliza, y aunque no le tenía la misma confianza, ya no temblaba cada vez que se acercaba.
Ese día le tenía libre, quedamos para ir al parque después de que él saliera del bar. Le esperé. Cuando llegó vino de mal humor, y ya me empezó a chillar. Y es que había perdido su equipo de fútbol. Esta vez yo no me quede callada, y cuando fui a protestar me dio una torta en la cara. De la fuerza de ese impacto me caí para atrás. Aprovechando que estaba en suelo él se levantó y me propino varias patadas, una de ellas me dio en la cabeza y me dejó inconsciente. Se puso nervioso, y me envolvió con el mantel. Me cargó en el maletero del coche, pensando que había ya no tenía pulso, que me había quitado la vida, y lo más importante, que él pagaría por lo que hizo.
Cuando se alejó del parque varios kilómetros, se acercó al puente en el que comenzamos a salir, y con tal sangre fría me tiró al río donde nos besamos por primera vez. Todavía respirando, yo iba tragando agua, iba quedandome sin oxígeno y arrogándome lentamente.
miércoles, 19 de enero de 2011
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