-¿Qué ha pasado? ¿Por qué me has llamado con tanta urgencia?He tenido que irme del trabajo sin dar ninguna explicación.
Ella estaba sentada en el sofá, con un vaso de tila en las manos. En sus manos se notaban un pequeño temblor. Al acercarse más a ella, pudo distinguir sus ojos hinchados y los miles de trayectorias que sus lágrimas han trazado por su cara.
-Pero, ¿Qué te pasa?, ¿Estás bien?,¿Qué ha ocurrido?
La mira alterado, con el corazón a mil por hora, espera impaciente una respuesta; respuesta que no recibe.
-¿Me quieres decir que está pasando?
La muchacha cada vez está más nerviosa debido a la insistencia de aquel chico, notaba como las gotas del vaso salían impacientes del vaso.Su nerviosismo iba a más, y las lágrimas duplicaron su velocidad.
El chico la cogió de la mano, dejando caer la tila que sostenía, sacudió su brazo, y la volvió a cuestionar la misma pregunta. De la angustia, se notaba que incluso él empezó a temblar, y tras esperar varios segundos en silencio, la chica vio caer una lágrima por su rostro. Sin saber todavía lo que su novia le quería decir, se abrazaron y lloraron los dos desconsoladamente, y eso que él no tenía ni idea, de que le esperaba lo peor.
Después de que el chico miró a la chica, no le hicieron falta hacer más preguntas. La chica había parado de llorar ya, y su tembleque iba disminuyendo progresivamente.
De repente la cabeza de la mujer se posó bruscamente en el hombro del chico. Después su cuerpo cayó inmóvil sobre las piernas del muchacho. Entonces cuando la mano de la chica quedó muerta, dejó caer las pastillas que sujetaba. Las pastillas que la quitaron la vida...

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